SACRIFICIO

Fotografías: Matías Miretti
Andar casi por inercia; detenernos a observar; volver a emprender la ruta con un objetivo. Abandonar aquello tan apreciado y cómodo para comenzar el viaje hacia aquello desconocido y anhelado.
Claridad e instinto para ver más allá de lo que está a nuestro alcance. Detectar las oportunidades, las mismas que pasan a cada instante y que detectamos cuando ya no están, cuando ya nada hay, cuando no se puede volver atrás.
Crecer implica un sacrificio permanente, un esfuerzo que a veces agobia pero que vale la pena experimentar. Ir detrás de un propósito que no promete felicidad, que tampoco garantiza un estado de plenitud personal pero que vale la pena intentar.
Y quizás llegamos y no encontramos nada de lo que esperamos, sólo una muestra de lo que pudo ser, de aquello que deseamos ser. No es hora de volver, sino de continuar, de luchar con más ímpetu y fuerzas porque es la recta final un período de prueba a nosotros mismos, a las agallas de intentarlo hasta las últimas consecuencias.






